No es tu culpa. Tampoco importa si tienes 30 o 70, casi todos fallan por lo mismo, y no tiene nada que ver con las ganas. Es otra cosa. Pero mejor déjame que te cuente esta breve historia, que ahí está la respuesta.
Hace un año, mi colega Javier me contó lo preocupado que estaba por su padre. A su edad, el cuerpo y la mente ya le pasaban factura, y por eso decidieron acudir al neurólogo.
Donde las noticias no fueron buenas. “O te cuidas, o en pocos años tendrán que cuidar de ti”.
Y eso no es todo.
Si había algo que realmente desanimaba a Javier, eran las negativas de su padre. Que “ya estoy mayor para esas cosas”, “toda mi vida lo hice así”, y otras respuestas que señalaban lo mismo:
El padre de Javier no estaba interesado en cambiar nada.
Pasaron varios meses hasta que volví a encontrarme con Javier y le pregunté cómo iba el tema. A lo que -para mi sorpresa y alegría- , respondió:
“Pues, después del neurólogo se ve que realmente le entró el miedo y se puso en marcha. Ahora parece otra persona. Se cuida en las comidas, se apunta en todos los planes, y hasta empezó a ir al gimnasio ¿Te imaginas, mi padre en el gimnasio?”
Pero no te he contado esta historia como un ejemplo de lo que debería pasar, sino todo lo contrario.
La gente cambia por dos motivos: porque tiene que cambiar.
O porque quiere.
A los que no les queda otra, el susto los empuja. Funciona, pero llega tarde y por la fuerza.
Los que “solo” quieren, la mayoría falla porque creen que se trata de fuerza de voluntad, y ahí es donde el mismo ciclo se repite:
Me vengo arriba. Me apunto al gimnasio. Como bien dos telediarios. Y a las dos semanas ya todo es historia.
Otro intento mal logrado.
Otro golpe en el ánimo.
Otra vez la culpa: “¿A quién engañas? Esto no es para ti”
Y precisamente ahí está la clave. Ver por qué sucede eso es lo que cambia toda la historia.
Me explico.
Si confiamos en la fuerza de voluntad para generar un cambio en nuestros hábitos, vamos a fallar por definición.
Es más, se estima que el 97% de las personas que emprenden una transformación no lo logran por eso.
Porque creen que depende de las ganas, de la motivación.
Y ese es el primer error.
Mi nombre es Baldomero, y no soy ni coach, ni nutricionista y, de hecho, nunca fui una voz “autorizada” para esto, sino todo lo contrario.
Pero cuando cumplí 50, decidí que quería cambiar.
Que el cuerpo me lo pedía.
Empecé por fuerza de voluntad, y fallé como casi todos.
Fue entonces cuando tuve la suerte de cruzarme con los profesionales indicados, los que me hicieron ver lo que realmente necesitaba:
Un sistema que me ayude a generar adherencia.
Es eso.
Te aseguro que no tengo más voluntad que nadie, es solo que logré superar la primera parte confiando en ese sistema que me ayudó a generar la adherencia.
Y así me lo explicaron, como a un niño, para que pueda entenderlo:
El 97% del combustible de un cohete se consume en el despegue. Una vez que abandonó la gravedad de la tierra, ya casi no necesita energía.
De la misma manera, lo difícil a la hora de cambiar los hábitos y de lograr una vida más saludable es abandonar las viejas costumbres y reemplazarlas por las nuevas.
No se trata de hacer un sacrificio día tras día.
De sufrir cada vez que vamos a entrenar.
Ni de decirle adiós para siempre a las comidas que nos gustan. No.
Se trata de contar con un sistema donde apoyarnos en esta fase de despegue, hasta que se genera la adherencia.
Hasta que esta forma de vida se vuelve tu nueva realidad.
Y una vez que sientes los resultados.
Cuando la gente a tu alrededor lo nota, y te lo hace saber.
Ya no será un sacrificio, será una elección.
Ese es el momento cuando empiezas a decir con orgullo tu edad, te miras al espejo y te sonríes y, sobre todo, lo puedes sentir. Has despegado.
Te lo puedo asegurar, porque lo he vivido en carne propia.
Porque lo vivo en carne propia.
Y por eso, para que otras personas puedan lograrlo, he reunido a un grupo de expertos, para desarrollar este retiro de salud y longevidad.
Te cuento de qué va:
Imagina un cortijo de 200 años, en lo alto de la colina, con vistas a 360º (es lo de menos, pero si vamos a hacer un esfuerzo, mejor que sea aquí).
Un grupo de 20 personas que decidieron cambiar.
Y un equipo de expertos disponible full time para ayudarte a crear el sistema ideal para ti, para tus condiciones, y para lo que necesitas trabajar.
Todo esto estará organizado alrededor de cinco pilares:
Movimiento. No para verte mejor en una foto (aunque igual lo logras). Sino para seguir subiendo tú solo las escaleras a los ochenta. Para agacharte a jugar con tu nieto y levantarte sin pensarlo. La fuerza que ganas ahora es, literalmente, la autonomía que conservas después. Y no, no vas a acabar reventado: entrenamos según el nivel que te hayamos medido, ni uno más (pero ya te explico bien de qué va la medición).
Alimentación. No en una dieta. Sino en una forma de comer que puedas mantener sin sufrir, sin pesar gramos ni renunciar a todo. Porque la dieta que abandonas en cuatro lunas no sirve de nada, y la que sostienes diez años lo cambia todo.
Sueño. El pilar que casi nadie trabaja y el que más se nota cada día. Vas a reunir las técnicas para descansar de verdad, y a llevarte lo necesario para repetirlo cada día.
Bajar el ruido. Vas a aprender a soltar la tensión que llevas encima sin darte cuenta, con dos técnicas que se recuerdan sin apuntarlas. Menos ruido dentro es más claridad para todo lo demás.
Bonus de 21 días: Pasaporte de salud
Si, “bonus” suena dramático, pero es que quiero hacer incapié en esto:
Te medimos, te acompañamos y a los 21 días te volvemos a medir
Antes de entrenar, pasas por las estaciones de medición. Fuerza, equilibrio, movilidad, composición corporal. Empiezas el retiro con tu número de partida: dónde estás hoy.
Todo apuntado por los profesionales en tu propio pasaporte de salud, que te llevarás impreso a tu casa.
Porque el retiro, no termina ahí.
A los veintiún días vuelves a medirte, en casa, siguiendo nuestras indicaciones. Y podrás comparar con los datos iniciales.
La tendencia hablará por sí sola. Y entonces podrás saborear de qué se trata esto de la adherencia.
Importante: No transitarás esta etapa solo por tu cuenta.
Mientras tanto, durante esos 21 días, tendrás el acompañamiento de un grupo privado donde seguirás en contacto con el equipo de profesionales, y el resto de los participantes.
Entonces, la motivación hizo su trabajo, te ayudó a dar el primer paso, el que te trajo hasta aquí ¿Quieres blindar tu cambio desde ahora?
Solo hay 20 plazas disponibles (la capacidad total del cortijo), y las habitaciones son compartidas, hay dos cuádruples, dos triples, dos dobles y dos dobles con posibilidad uso individual, y se asignan por orden de llegada.
Quién está delante
Isaac Galiani, dietista-nutricionista. Lleva la parte de nutrición, la medición de composición corporal y el taller de suplementación.
Fran López, entrenador y director técnico. Lleva el entrenamiento de fuerza, el bloque de cardio y las pruebas físicas.
Ángela Cubero, profesora de meditación y respiración, con formación en mindfulness. Lleva el sueño, el estrés, la movilidad y la meditación guiada para dormir.


